La visión chica de la pequeña burguesía.

960135_10200758786586326_533254692_n
Alfredo Pierre.
Director de la ABP
Nos encontramos con un enorme segmento de la población, que refleja en sus conversaciones, sus actitudes, convicciones y gran preocupación ante los signos de la violencia que crece y se desata en nuestros países. Muchos de ellos se integraron y disfrutaron de ese mal llamado momento de esplendor económico que se tradujo en individualidad, que los obnubiló impidiéndoles percibir el futuro que se vive hoy.

Vivieron un momento de indiferencia mientras saciaban sus apetitos. El mundo circundante no le importaba, salvo para obtener nuevos beneficios. Valores, conceptos fundamentales fueron trastocados y acomodados a la nueva situación de vida, dentro de una nueva cosmovisión del mundo.

Se puede afirmar que de una u otra manera eran sectores privilegiados que se beneficiaban en medio de la crisis. Hoy esa crisis que no observaban los arropa, y es cuando le asaltan todos estos temores reales de violencia en la sociedad, pero con una visión un tanto equivocada del origen de la misma, como de sus causas y soluciones.

“Hay que empezar por tener una visión general de conjunto antes de poder entrar en el detalle; de otro modo, los detalles nos impedirán ver el todo, los árboles no nos dejarán ver el bosque…” como expresara Hegel.

La simplificación lo lleva no sólo a observar el raterismo de calle, también al bancario donde perdieron sus ahorros y la pérdida de sus inmuebles estrangulados por los intereses bancarios. Esto los hace salir a las calles juntándose con aquellos segmentos de la población mayoritarios que ya fueron expulsados y excluidos por el sistema de forma cortés. Un mismo fenómeno, real y objetivo, observado por distintos actores de clase impiden arribar a las mismas soluciones. Las diferencias de fondo serán distintas, aunque la aparente simultaneidad del fenómeno en su captación no excluya las diferencias, que no es más que la manifestación del fenómeno en la superficie.

Es en esa nueva cosmovisión del mundo a la que están aferrados estos sectores, donde la lucha de clase y la violencia generada por ese modelo del Estado “permanente”, (en que el gobierno solo es su excrecencia) y la lucha de clase en sí, pertenecen al pasado.

Estos sectores más instruidos navegaron en todo un proceso enajenante, con una cierta capacidad de penetración en la sociedad, cuyas propuestas y demandas frente a la crisis como expresión de la violencia, quedan en reformas por más vuelta que se le dé al problema, no en la destrucción de esa máquina del Estado la cual piensan puede reformarse.

La miseria de la época arropaba no sólo los intereses de la vida cotidiana, arropaban la creatividad en las ideas de lo falso y aparente de un nuevo mundo virtual, de lo que no han podido sustraerse.

La síntesis es la involución puesta de manifiesto en el quehacer orgánico de lo económico, político y social, que por esa vía nos ha de conducir a un callejón sin salida.

Las tareas que se imponen ante un problema que básicamente es de carácter ideológico, son de reordenar, instruir, organizar y dirigir las sociedades enajenadas al máximo por instrumentos que van más allá de la compra de las fuerzas productivas en el mercado de trabajo. Comprender la sociedad en que se vive para accionar sobre el cumulo de contradicciones que genera, amerita de grandes esfuerzos, sin salirnos del tiempo que vivimos en el mundo hoy.

Esa involución en la creación de un mundo virtual, ha creado un ser llamado “ser humano libre”. Como diría con razón Hegel: Puede también ocurrir que la libertad sea una libertad abstracta, al margen de la necesidad; esta libertad falsa, es la arbitrariedad y, por tanto, cabalmente lo contrario de sí misma, una sujeción inconsciente, una vacua figuración de libertad puramente formal.

La crisis no es sólo económica, es una crisis más profunda ligada a la incapacidad del modelo de resolver sus necesidades apelando a la violencia en todos los órdenes, llevando a la animalidad a los demás seres humanos, aniquilándoles el cerebro para dirigir la mente humana.

Esa arbitrariedad de la que nos habla Hegel, no es más que la barbarie del mundo falso del capitalismo de hoy, impulsando a la humanidad hacia nuevas batallas mesiánicas en busca de enemigos inexistentes.

Que es hoy un carterista de barrio, ante un bombardeo a un país (“para reconstruirlo”), para expropiarse a la fuerza de sus recursos y luego tomarse los depósitos de sus bancos? ¿Por qué el Comandante Chávez movió todas las reservas en oro hacia Venezuela? O acaso cuando los yanquis expusieron la tesis de guerra infinita, era la retórica de un loco, en que nuestro país no está excluido?

La delincuencia ha crecido y seguirá creciendo bajo el modelo actual, los servicios de inteligencia de muchos Estado la utilizan. Echemos un vistazo a los más de 40 mil muertos de México en estos últimos años, los cuales han servido a la intencionalidad de declararlo país “inviable”. O liberar a la delincuencia de las cárceles en los países invadidos por los yanquis junto a la OTAN, integrándolos junto a mercenarios como avanzada de élite militar. Los brotes de violencia en las cárceles Venezolana tenían ese objetivo.

De las zonas de guerra en la que están involucrados los EEUU, se extraen 8.000 toneladas de opio a través de la seguridad nacional y en indudable conexión con los cárteles, ejecutando el lavado de 500 mil millones de dólares, en su mayoría en bancos de los Estados Unidos. En una microscópica escala nuestros generales, oficiales y organismos de seguridad hacen lo mismo con sus socios civiles del gobierno.

Estamos hablando de un modelo, el Estado capitalista en crisis, que a escala mundial no tiene solución, quedándole sólo la violencia que se ejerce a diario ante el que no escapa del Estado neo trujillista de República Dominicana.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Novedades. Guarda el enlace permanente.